Asia, Tailandia

Bangkok (Parte 1)

 

12 horas de laburo en un micro. Argentina 0 - Holanda 1

Khaosan Road

 

Si hay un lugar que se opone a todos los otros paradisíacos por los cuales habíamos vagado durante casi dos semanas desde nuestra llegada a Tailandia, ése es Bangkok. Y de uno a otro, sin escalas, hacia allá fuimos.

 

Descontrol y ausencia de planificación. Dos que reinan en el sudeste asiático.

Uno TrancaroLeaNdo.

 

Tuc-tucs, peatones, carteles, olores, comercios, turistas, autos, puestitos, gatos, colectivos, estafas, curiosos, ruidos, regateos, motos, masajistas y masajeados, mugre, vendedores ambulantes, chucherías, perros, oportunidades, etcéteras, transeúntes, mendigos y ratas se amontanchocanrefriegan unos contra otros mientras viven y conviven en un mismo lugar, ése en donde pasa casi todo lo que pasa en Bangkok: la calle.

 

Bondi al Chatuchack Market.

Chao Phraya River.

Estudiar en el subte a último momento, un clásico. En el barco, no tan clásico.

 

Y si Bangkok es el lugar donde todo esto sucede, su punto más icónico es Khao San Road, una de las calles céntricas de esta gigantesca urbe cosmopolita de más de seis millones de habitantes. Por ella desfilan turistas y mochileros y, a lo largo y ancho de sus pocas cuadras, no dejan títere con cabeza los oportunistas que de una u otra manera intentan sacarles (honestamente) algo de plata. Khaosan es el centro de la vertiginosa vida diurna y nocturna de Bangkok. Cualquier cosa que uno quiera la puede encontrar en alguno de sus locales o puestos callejeros y, como decía Gabo, en el Sudeste Asiático, siempre que tenés una necesidad hay alguien dispuesto a satisfacértela.

 

Tuuuuuu tuuuuuu tuuuuuu tuuuuuu tuuuuuc-tuc.

Emily, Ó Pibe, Lu.

Vos de qué querés?

 

Entre los rubros más comunes, sobre la vereda se encuentran casas y puestos que venden ropa (U$S3 una remera y de ahí para arriba), locales de chucherías (todas las imaginadas y por imaginar), bares y pubs, agencias de viajes y algunos hostels y hoteles; más abajo, sobre la calle (que admite el paso de autos pero es “casi peatonal” ya que pasar en auto por ahí te puede tardar más que recorrer todo bangkok a pie) aparecen puestos de comida tailandesa, otros que preparan kebabs, los de banana rottis (muy próximamente con video ao vivo mostrando el proceder para su cocción en la seccion “Gastronómicas”), los que venden ropa, algunos con pinturas y artesanías, ofertas con los mejores compilados en CDs y DVDs truchos, libros usados y hasta completísimos stands con millares de diferentes tipos de documentación oficial, pero trucha (por ej, registros de conducir U$S5); y por último, pateando la calle, vendedores ambulantes: estos son los que más me llamaron la atención, ya que tratándose claramente de la gente más necesitada muchas veces vendía cosas que no entraba en la cabeza de nadie que alguien las pudiese comprar (como gorros horribles multicolores y llenos de plumas, o una especie de lanzador que tiraba algo así como una hélice de helicóptero hacia el cielo y que muchas veces terminaba en manos de alguno que refunfuniando la sacaba de su plato de Pad Thai).

 

La salada un poroto.

Miceláneas varias.

Puestitos de comida en el Chatuchuck Market.

 

Nuestra estadía en Bangkok fue (creo) de dos noches y tres días. Estábamos de paso porque sabíamos que antes de volver, fuera a BsAs o a Nueva Zelanda, íbamos a tener que volver a pasar por ahí.

 

Como las postales las ve algo sosas, Luquitas decidió hacerse de una porno en cada país. Las disfrutamos todos.

Cada vez que entrás a algún lado, te tenés que sacar el calzado.

Aroma tropical.

 

El primer día fuimos al Chatuchack Weekend Market y nos la pasamos todo el día ahí. Y nos quedamos cortos. Claro, porque varios días son necesarios si querés recorrer los alrededor de 5000 locales que se esparcen (o amontonan) dentro del kilómetro cuadrado que tiene el predio. Adentro, encontrás de todo. Desde souvenirs tipo llaveros o pulseras de hilo hasta sables, bicicletas y artículos religiosos, pasando por telas, cerámicas, ropas, comidas, perros, peces y máquinas de cocer en forma de abrochadoras, entre otros.

 

Clave tener un mapa.

Souvenirs de los buenos.

Más misceláneas...

Otra de olores.

 

El segundo, mientras Gabo y Lucas se quedaron llenando sus dos valijas de compras Lu, Cabar y yo fuimos a visitar lo que desde el siglo XVIII y hasta mediados del XX sirvió como residencia y centro de gobierno del Rey de turno de Tailandia: El Gran Palacio. El mismo ocupa un área de 218.400 metros cuadrados y alberga en su interior una serie de templos y palacios cuya arquitectura, ostentación, detalles y terminaciones dejan con la boca abierta a cada quien que los visita. A mediados del siglo XX, la residencia real se traslada al Palacio Chitralada quedando El Gran Palacio destinado al uso para tiruales reales y otras ceremonias como coronaciones, funerales reales, matrimonios y banquetes de estado.

 

Sólo una de las tantas partes de El Gran Palacio.

Cabar custodiado.

Hola Lu!

Fuiiiiirza.

Tecchios según Cabar.

 

Y las noches. ¿Qué decir de la noche de Bangkok, de la fiesta de una ciudad que se llena de mochileros de todas partes que viajan por el mundo con ganas de pasarla bien y conocer gente y que de repente se encuentran todos juntos en las 5 o 6 cuadras que tiene una misma calle? Bueno, en principio, decir lo poco que me acuerdo. La primera noche habremos hecho una previa y después salido a bailar. Y la segunda, igual pero con mejor final.

 

Los efectos del fucketbucket.

Os Pibes, El Dude, otras noruegas, no sé si anda Eva por ahí... y un par de gatos que ni idea quiénes son.

Uan veri estrong plis.

 

Entre los datos de color destacan que creo que ambas las pasamos con El Dude, un amigo inglés que conoció Cabar haciendo tiempo en un bar (y que pronto aparecerá en la sección “Personajes” así que ahora mucho no voy a decir), y que de la segunda recuerdo dos magic welcomed: una, que me encontré en el medio de la pista con la Noruega que había conocido en Koh Lanta, de quien no tenía nombre, ni mail, ni facebook ni nada similar como para volver a contactar, y dos, que hubo 3 que la pasaron muy pero muy bien.

Ah, y que al otro día cuando cada uno volvió de sus pagos, estábamos todos intentando recordar nuestras noches. Todas muy divertidas, ninguna como la de Luciana.

 

¿Qué pensabas... si clavarte otro bucket y terminar como El Dude?

Acá sí está Eva, la austríaca que hablaba argentino de lo más bien.

Luquitas, a uno que no le quiso hacer "well charged" el bucket! (De Luquitas hay fotos buenísimas pero me las guardo para su perfil).

Os Pibes y Buddha, que por otra parte, estaba TrancaroLeaNdo.

Si a los templos vas en cortos...

...podés terminar así. (U$S3 en un puestito de la puerta, una ganga! Todavía los uso de pijama).

 

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4 Responses to “Bangkok (Parte 1)”

  1. On June 24, 2011 at 23:33 Gabo responded with... #

    el buda trankaroleando es lo mas
    la austriaca se llama tina, no eva!
    gran gran post, cuantos recuerdos

    • On June 25, 2011 at 07:43 ANDI responded with... #

      jaajaj síííí tremendo como pifié ahí! bueno vos la conociste un toque más, será por eso ja
      cargué mil fotos y me quedan afuera!! muchos altos recuerdos!
      quiero volverrrrrrrrr!

  2. On June 25, 2011 at 05:00 cabar responded with... #

    jajaja tambien iba a decir tina!
    tenemos las pruebas! hay mucchio trancaroleo en bkk!

    • On June 25, 2011 at 07:45 ANDI responded with... #

      y el trancaroleo de Pai?? ya está al caer!
      había subido una foto tuya aplicando la mejor de las artes, ésa en la que mejor nos desempeñamos os pibes, pero la censuré! jaja
      =)

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