Antes de viajar, Cómo la elijo?, La mocha

Cómo elegir la mochila.

 

Mis mochas (la de mano es la que reemplazó a la robada, demasiado grande para mi gusto).

 

A diferencia de lo que pregona el mito popular que vanagloria al viajero como un tipo de buen sentarse (suertudo) y al que muchos envidian (con envidia de la mala a pesar de que la digan sumamente benigna), existen ciertos momentos de agónica zozobra por el que todo trotamundos, aunque no lo quiera, debe pasar.

 

Toda crisis mochilística viene acompañada de un regio kilombo de cosas: en este caso, cuando se empieza a armar la mochila. (Sevilla antes de arrancar el tour Europeo-Marroquí, 12/11)

 

Uno de los más drásticos e incisivos es el de hacerse de una mocha (y en ese “hacerse” léase la primera divergencia en la que muchos, y sobre todo los más ratoncios, suelen sucumbir: ¿hace falta que me haga acreedor de la mocha? ¿O con alcanzar el título de “inquilino de la mocha de Tulio” puedo zafar?). Como dije antes, son situaciones terribles y de gran stress para el que planea salir a recorrer el mundo por un tiempito. Y para los despistados que sientan que estoy exagerando, tengamos a bien recordar que la mocha va a ser una parte de vos: te va a seguir a todos lados, la vas a ver todos los días, la vas a cargar, la vas a sentir (si está mojada te va a mojar -aunque lo que la haya mojado no sea tan de tu agrado-), la vas a oler y si se rompe la vas a tener que arreglar (salvo que te apellides Lacroze de Fortabat y te compres una nueva o que, en su defecto, te apellides Colombo, te llames Felipe y te haya agarrado un ataque de hippiesmo-chick por el mundo y tenerla rota te parezca fashion: puede pasar). En definitiva, la vas a odiar o la vas a amar.

 

Paso 2 en el proceso de armado.

 

Y como en TrancaroLa poR el muNdo no nos sienta bien que nuestros fervientes seguidores pasen por estos stresses impropios del TrancaroLear, te acercamos algunas puntas sobre datos a tener en cuenta a la hora de elegir esa nueva parte de vos.

(Como digo siempre que hablo sobre la mocha, no hay nada a ciencia cierta y sólo tiro algunos datos a modo orientativo, y bien intencionados ellos, no como cuando tu mejor amigo te dice que la chica que te gusta tiene una verruga inmunda atrás de la oreja y acto seguido lo ves a una distancia poco prudencial como para estar tan sólo contándole los hechos más destacados del horario de protección al menor).

Todo empaquetado y pronto para zarpar. (Sevilla 12/11)

 

Adquirirla o manguearla: dilema típico del viajero advenedizo y/o improvisado. Y aunque manguearla parezca la opción más económica, lo cierto es que cuando tenés tu propia mocha te ahorrás un montón de preocupaciones y disgustos, como ser o bien la posibilidad de rompérsela a un amigo, o bien el andar paseándote por la zona roja de Bangkok con una mochila rosa que te prestó tu prima freaky de 17 años con un estampado Betty Bloom en la tapa. Por otro lado, si te gusta viajar vas a seguir viajando y te la vas a terminar comprando y por como vienen las cosas, más adelante en vez de un huevo te va a salir los dos.

Capacidad: el otro día escuché a alguien decir que la capacidad hay que medirla en función de la altura y el peso de quien la va a cargar. Yo digo que hay gente a la que le gusta opinar fehacientemente hasta sobre las propiedades rejuvenecedoras de la hoja de laurel. Por el contrario, hay quienes preferimos razonar que si te comprás una mocha de 90 litros, es mucho más difícil meterle 60 litros que si tenés una de 55 o 60. No importa si te vas de viaje porque la crisis le llegó al rubro de los enanos de jardín o porque tu Global Supervisor Manager decidió invertir en una escalera pero ahorrarse en el sueldo de un repositor longilíneo (vos), la cosa es que si la mocha es grande, la vas a llenar (o terminar llenando en algún otro momento). Y andar con la mocha cargada es de lo peor que hay.

 

Algunas de las partes de la mocha, a modo de diagrama de Venn.

 

Capacidad para los que necesitan cifras: entre 60 y 80 litros son las medidas típicas. Menos de 60 para un viaje largo es poco, y más de 80 es peligroso.

No cumple con varios de los requisitos, pero sí tiene compartimentos.

Compartimentos: inciso clave. En el post sobre cómo armar una buena mocha menciono (muy atinadamente por cierto) a las bolsas ziplock y las de nylon como el oro en polvo del mochilero. Pero esto se cumple con mayor eficacia si se tienen compartimentos. Los mismos son clave para separar las cosas en función de su frecuencia de uso (siempre, a veces, emergencias, ¿y esto para que mierda lo traje?), estado (limpio, sucio, inmundo), fragancia (Chuavechito, Fangio XXI, restos de camembert olvidados en una heladera), condición (seco, húmedo, chivado, restos fósiles). Si se tiene todo en un solo compartimento las cosas se mezclan y sus olores también, además de que es mucho más difícil organizarlas.

Accesibilidad: aunque muchos lo crean superfluo resulta vital para el confort y la paz espiritual tener un acceso frontal (léase cierre en forma de “U” en todo lo que es el lomo o frente de la mochila). De gran ayuda si no querés volverte loco sacando y poniendo todo cada vez que tenés una uña encarnada y necesitás el alicate que está abajo de todo. Y tan importante como éste es el cierre que permite el acceso directo a la parte inferior y más pequeña de la mochila, ésa en la que por lo general se ponen las cosas pesadas (tipo bolsa de dormir).

 

El cierre frontal principal en forma de "U" y el del sector inferior. (La imagen es de antes de arrancar para Escocia, donde llueve todo el día y las bolsas son clave).

 

Extensiones de la mocha: la mocha de mano es, como diría Carlitos Tevez, un “mast” (*del inglés “must”). Hay algunas mochilas grandes que vienen con una chiquita ya incorporada (60 + 15 Litros por ejemplo), pero lo cierto es que por lo general el anexo es demasiado chico e incómodo (por los pocos compartimentos) como para usarlo como mocha de mano. Yo siempre viajé con la de mano aparte (salvo cuando me la robaron).

 

Ésta es una típica 60 + 15 litros.

Costuras: chequear la calidad de las mismas como para que aguanten lo más posible antes de explotar.

Ergonomía: como su nombre lo indica, el tema ergonómico es casi una ciencia. Cuando vayas a la casa de camping seguramente el vendedor tenga un sueldo fijo más comisión por ventas realizadas. Es decir, algo te va a tratar de enchufar, y si lo hace rápido, más tiempo para vender más. Pero no te dejes atocigar. Trancaroleate tu tiempo. Cada mocha tiene su forma y mejor encontrar la que se amolda a tu espalda antes de que termine sucediendo al revés. Es una buena idea pedirle al vendedor algo pesado (puede ser una garrafa de camping) como para ver cómo cambia cuando está cargada con algo más que bollos de papel de diario.

Fortaleza: las tiras o correas principales tienen que ser fuertes. Cada vez que te la cargues, si está pesada, la vas a rebolear de una de ellas para embocar tu brazo libre en la otra. Chequear que tenga refuerzos.

Arnés lumbar: no sé si se llama así pero así le vamos a decir. Me refiero a esa especie de cinturón horrible que nos hace ver como idiotas cuando nos lo cruzamos alrededor de la panza. Muchas veces puede pasarte en presencia de tu amor platónico, pero usarlo a conciencia (ajustado, cosa de que el peso recaiga ahí y no en los hombros) puede hacer que al llegar la noche vos estés fresquit@ y divertid@ mientras l@s que se te reían antes ahora no tengan fuerzas más que para envidiar tu jovialidad.

 

Arnés, cuanto más resistente mejor. Si las tiras son finas, molesta en el abdomen. Lo ideal es que sean anchas y acolchonadas.


Tiras para adosar cosas: pueden ser correas, elásticos, velcros, etc y sirven para anexar cosas a la mochila desde su parte exterior (como por ejemplo el aislante, zapatillas, ollas, etc).

Los ganchos: chequear que sean de buena calidad.


El cubremochila.

Cubremochilas: hay dos tipos de mochileros, los que afrontan una tormenta con cubremochilas y esos más temerarios y simpaticones que andan ingeniándoselas para no empaparse usando nylons de colores cuando no bolsas de consorcio agujereadas.

Hasta acá algunos puntos que se me ocurren pueden ayudar a evitar ataques de pánico a la hora de programar un gran viaje con una buena mochila. A quien se le ocurran más, los pueden agregar por comment  acá abajo para que después yo haga lo propio en el mismísimo post.

 

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2 Responses to “Cómo elegir la mochila.”

  1. On January 11, 2012 at 20:59 victoria responded with... #

    hola! yo tengo unas preguntas varias, como veras mas adelante soy ignorante total del tema jaja.
    me estoy por ir a nueva zelanda en mayo de este año y nose hasta cuando me voy a quedar( tengo visa por un año) lo que me espanta pensar es que tengo que llevar ropa de invierto y verano para un año!!! con solo decirlo me desespero por q nuncause mochila omo mujer que soy tiemdo a llevar mas de la cuenta y en este caso asi lleve lo justo y necesario tengo que hacer entrar ropa para dos estaciones del año bastante diferentes en temperaturas, queria saber que me recomendas en cuanto a tamaño de mochila, ropa y demases tips que quieras compartir ya lei bastante del blog pero prefiero una respuesta mas personalizada.
    me da bastante cosa lo de la mochila si es grande porq apenas mido 1.54 !
    pero bueno agradeceria muymuymuy mucho si me envias un mail con todala info que pienses que me puede ayudar incluyendo infaltables en un viaje.
    saludos!!
    vicky

  2. On March 30, 2012 at 23:34 Ayelen responded with... #

    Antes que nada, felicitaciones viajero Andres por el post! Me causo mucha gracia, realmente me hiciste revivir mis 15 cuadras por San Martín de los Andes con una mochila que aún no entendía como ajustar. Un verdadero infierno. Un placer leer tus lineas.

    Vicky, se que paso bastante tiempo desde tu post pero tal vez estoy aun a tiempo. De este lado del monitor, escribe también una chica de similar altura a la tuya y con un soporte sobre tierra de calzado 35.. así que imaginate! Sobre el litraje, te diría que es relativo. Lo importante es lo que pongas adentro. Una mochila de 50/60 seria ideal, pero recuerda que a la ida debe ir medio vacía ya que de allá vas a querer traerte media isla. Lo importante es tratar de economizar al máximo. Si tu viaje es de placer no hay un código de etiqueta en particular, por lo cual estas libre de ponerte cualquier cosa (mientras no andes en paños menores). Mi recomendación es que no lleves ropa para mas de una semana (una para frío y otra para calor). Recuerda que todas las semanas como máximo enviaras tu ropa a lavar, por lo cual no es necesario mas. De hecho 7 días es ya una exageración. Trata de economizar llevando ropa que puedas usar en ambas estaciones, luego de algunos viajes terminas dándote cuenta de que siempre usas el mismo par de jeans y la misma remera. Tampoco lleves mas de dos pares de zapatillas (una de ellas puestas) y trata de llevar solo un par de ojotas para el verano (se que amamos las coloridas hawainas, pero resiste!). Dos jeans y dos shorts o polleras es mas que suficiente (una para usar mientras mandas a lavar la otra). No olvides la bikini, que por suerte, poco espacio ocupa!! Trata de no llevar bijouterie ni muchos accesorios ya que son muy pesados, aunque algunos pañuelos pueden aportar mucho mas estilo (y bien trotamundos!!). También son útiles cuando hace frío, lleva alguno de esos grandotes, nunca dejan de ser útiles. Respecto de la ropa de noche, ahí no sabría que decirte. Mis viajes siempre fueron mas trotamundistas que parranderos. Por algunos blogs se que dicen que lleves solo un conjunto de noche, pero se que eso nunca es suficiente!! Por lo cual lo dejo a tu criterio. Trata de elegir ropa que convine bien toda entre si. No lleves ninguna remera que quede bien SOLO con una otra prenda. Por mas linda que luzca! Tampoco olvides llevar una mantita polar (pequeña.. son buenas las que hacen de medida para las cunas de los bebes) así es practica en los viajes por el aire acondicionado, o si pasas frío, o en todo caso de almohada. La enrollas como una bolsa de dormir y luego puedes atarla con una cintita y agarrarla a tu mochila. También piensa que si no vas muy ajustada con el presupuesto y vas a trabajar allí, es muy probable que compres muchas cosas nuevas en el trayecto: lo que olvides lo compraras y lo que lleves de mas, lo terminaras tirando o regalando :) 12 meses es muchísimo tiempo!

    Bueno, se me hizo un poco largo, pero espero haya servido de algo. Espero podamos seguir en contacto.

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