Misceláneas

Viajá en mi mochila!

 

"Dunas de arena amarilla" en Mui Ne, Vietnam. Uno de los lugares a los que podés viajar con TrancaroLa poR el muNdo.


 

Así como encontrarse con Anamá Ferreira al doblar la esquina es una receta que no falla a la hora de curar el hipo, hay una forma de pasarla bien en la oficina.

Aunque parezca mentira, el ceño fruncido y las arrugas en la frente de tu jefe no son algo que lo acompañan indefectiblemente las 24 hs. del día. Imaginemos, por ejemplo, cuando le da de comer a su pequeño haciéndole avioncito. Entiendo que sea un ejercicio arduo de imaginación, pero intentémoslo.

Pongámosle entonces que hablamos de Gutierrez, un jefe hasta ahora bastante siniestro, no sólo por lo que nos hace, pero mucho más por lo que por cómo nos mira a través de la cortina americana de su box, intuimos fervientemente que planea hacernos. Resulta que al igual que todos nosotros, bien sabe Gutierrez que un avioncito de los que le llevan comida a un bebé no tiene nada pero nada de gracia si no hablamos de un turbo hélice. Como resultado de ello, y de que a pesar de ser un tipo siniestro Gutierrez dice apreciar a su bebé, él también rebotea sus labios dejando pasar el soplido para emular el rugir de un turbo hélice mientras abre los ojos grandes y mira con cara de loco a su enano lindo que se ríe a carcajadas antes de que Gutierrez le estampe la cucharada de papilla caliente en el medio del cachete. A juzgar por los hechos, dicha situación jamás podría darse con un Gutierrez de ceño fruncido. No es posible.

 

Gutierrez Jr, luego de que su padre le hubiera estrolado un turbo hélice de papilla quencchi en el cachete.

 

Habiéndonos hecho conocedores del lado tierno del energúmeno Gutierrez, ¿no corresponde que nos preguntemos por qué será entonces que justo a nosotros nos tira esa enérgica bola de mierda cada vez que entra a nuestro box o pasa por detrás de nuestro escritorio? Claro que sí. Y la respuesta es tan obvia como elocuente y TrancaroLa poR el muNdo, una vez más al servicio del bienestar de sus fervientes seguidores, la comparte con ellos.

No es que Gutierrez nos caiga bien ni mucho menos, pero convengamos que si cada vez que viene a decirnos algo nos sorprende infraganti apasionados con la Paparazzi y el ingreso de un travesti a la casa de Gran Hermano, es más que entendible que en lugar de una sonrisa nos regale su mejor cara de rabo.

¿Cómo se soluciona esto? Fácil. Arrancándole a Gutierrez una sonrisa la próxima y cada otra vez que pase por detrás de nuestra pc. Sorprendiéndolo con fotos alucinantes alrededor del mundo, con historias sobre personajes peculiares, con aventuras de un cretino que recorre el planeta improvisando destinos, con datos útiles para sus próximas vacaciones y con muchas otras secciones de un blog que se las trae, o que por lo menos eso intenta.

Dale una oportunidad a Gutierrez.  Suscribite entonces vía mail a los nuevos posts de TrancaroLa poR el muNdo. La opción está en la barra lateral derecha, arriba de todo. Es tan fácil como ingresar tu dirección de mail, darle al botón “Me meTo eN tu MocHa” y luego confirmar la suscripción cuando te llegue el mail. Sé bueno. Solidarizate con Guti. Ayudalo a cambiar esa cara de bull dog. Compartile esa buena onda y risas que te regala TrancaroLa poR el muNdo. Y tal vez de acá a unas semanitas se aparezca con mate y facturas. Y si tenés un poco de suerte, hasta por ahí te regale un vuelo de bautismo en el turbo hélice de Gutierrez Airways.

 

La opción para suscribirse al blog, justo al lado del slider de fotos en la página principal.

 

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