África, El viaje, Marruecos

Cómo conseguí el protagónico de los extras en un filme hollywoodense rodado en el Sahara.

 

El día del rodaje, los protagonistas llegan al Sahara de luna de miel (la leyenda cuenta
que cuando la directora artística me contó esto mientras se filmaba la escana, 
yo le habría dicho: “Cómo me gustaría estar en esa luna de miel”). 

 

No hace falta tirar sobre el tapete ni mucho menos enumerar con nombre y apellido desagradables casos como los de Mónica Lewinsky y Lorena Bobbit con el fin de juntar las agallas necesarias como para sostener sin miedo al ridículo que hay personas que están dispuestas a hacer cualquier cosa (¡y algunas hasta con Clinton!) para alcanzar la fama. Gentuza es lo que abunda.

Pero estamos también, por nuestra parte, quienes eruditos del TrancaroLeo acuñamos toda una vida de ardua y periódica dedicación actoral, concentrándonos primordialmente en el pulir de lo que al verdadero artista representa desde lo profundo: el gesto facial, para que cuando el día menos pensado llegue el 24 de febrero del 2012, no se nos caiga la cara (no en el sentido Legrandesco sino de vergüenza) al, urgidos por necesidades fisiológicas de alta gama y ya casi inmersos en el cubículo del toilette 5 estrellas del refinadísimo hotel al que vamos a colgarnos de la Wifi, divisar, en forma de gordito walkie-talkie en mano, la oportunidad de darle un toque de distinción a un filme Hollywoodense.

 

El “caerse la cara en sentido Mirtha Legrandesco”.

 

Llegaban a la luna de miel en Merzouga vía helicóptero. 

 

Una pantalla para que la luz le pegara a los portagonistas cosa de mejorar
sus facciones. Yo no la necesitaba.

 

Es en las inmediaciones de tal baño en donde comienzo a perder aquello que hasta ahora me daba la posibilidad de peinarme con gomina y hacia atrás un día de picnic, y aparecer al siguiente como si nada hubiese pasado.

 

El ocaso del anonimato.

24 hs antes, encontrándome sentado en el bar del Kasbah Tomboktou y dispuesto a usar la Wifi sin consumir nada en todo el día, un destello de lucidez me hace apreciar el arribo de unos 12 o 13 camiones que, corazonada mediante, sospecho pertenecen a una comitiva que llega al Sahara con el objetivo de filmar otra peli cualunque. Pero mis planes macabros son otros.

Enseguida entra en cuadro un tipo de gafas negras, dedos mayor e índice en forma de V y sudadera de Planet Hollywood que ante mi pregunta me confirma, desorientado, que no sabe nada de dicha comitiva. Entonces le digo a Aniko: “Una corazonada, y sobre todo esa cantidad de cámaras que están bajando de lo camiones, me dicen que vienen a filmar una peli, y yo quiero ser parte de ella.” No recuerdo exactamente si se me caga de risa o si ni me responde, pero tampoco me importa mucho. Simplemente se lo comunico.

 

Así es como me imagino que voy a salir en mi papel de extra protagónico

 

Y ésta es Aniko, tirando facha por si acaso Andi consigue los papeles. 

 

Esta nenita hermosa sería mi colega por un día.

 

Al día siguiente, y en pleno momento de zozobra, me encuentro entre la puerta del baño y mi apuro con un serio dilema: finalmente y después de un pormenorizado análisis de la comitiva doy con el masculino indicado para pedirle un laburo en la película. ¡Justo ahora!

El gordito walkie-talkie en mano tiene aspecto, además de redondo, de marroquí. Sin embargo, tengo mis serias dudas ya que todavía no lo escucho decir ni “bienvenidos”, ni “buena gente”, ni “como quieres, amigo”. Y como todos en la comitiva hablan francés, saco a relucir entonces todo lo que Madame Foncuberta se cansaba de decirme una y otra vez que así, a lo argento, en francés no se dice: -“Bonjour, ça va? -“Ça va, merci, et toi?” Joya, me contestó, ya casi tengo el laburo, pienso. -“Je suis cherchons… Tu parle englais?” –“Yes…”

 

El lugar de los hechos.

 

El cartel indicador de que “El lugar de los hechos” se aproxima.

 

Atroden. Le digo que estoy viajando por el mundo, que escribo de viajes metiendo chistes, que no tengo pasajes de vuelta ni rumbos fijos, que la vida me sonríe a pesar de esta cara y que quiero darle un toque de distinción a una peli cualunque. -“Cool, I´ll talk with someone and see you here in an hour and twenty minutes, amigo”, replica. Así como lo de “amigo” me confirma que si no me consigue el trabajo será marroquí la sangre que corra sobre el piso, lo de una hora y veinte minutos no termina de cerrarme. Pregunto entonces si nos vemos en el mismo lugar en una hora y media, obteniendo con la respuesta su mejor cara de trasero: -“en una hora y veinte -enfatiza- estaré dando vueltas por acá, buena gente, bienvenido, amigo”.

 

Hora y veinte pasaditas.

Con una cara en la sonrisa que pocas veces hube visto, pero sin apurar demasiado mi paso TrancaroLenSe, me dirijo hacia El Soleil Bleu, mi non-Wifi hotel. Allí sorprendo a Aniko con la grande noticia: “Hablé con uno de los tipos de la peli. Un gordito simpaticón que me dijo que nos encontramos con él en una hora y veinte. Y creo que no recuerdo fehacientemente ni su cara, ni su vestimenta, ni su nombre, ni su acento, ni su corbata, porque de hecho no llevaba corbata”. Por primera vez desde que nos conocimos en Barcelona Aniko se replantea el dar de baja a algunos de los epítetos más polémicos utilizados en su pormenorizado y algo subido de tono análisis de mi árbol genealógico que viene desarrollando a lo largo de dos meses de viajes conmigo.

Dos horas más tarde, llego al Tomboktou. Increíblemente y para mi sulfuro, comenzaron a rodar sin mí. Intento TrancaroLizarme: “Es el primer día y pueden hacer las pruebas de cámara utilizando un doble en lugar de esta privilegiada cara. De hecho, suena lógico: es sólo probar el micrófono y ver cómo pega la luz; a las estrellas hay que cuidarlas y, por otro lado, todavía no me contrataron: no pienso laburar en negro, ni horas extras. ¡Dátiles! Tampoco me puedo olvidar de negociar un buen caché”, pienso mientras lo anoto mentalmente al lado de “AUSENCIA ESTELAR: ¡ESTA VEZ NO OLVIDAR EL ROLLO DEL BAÑO DEL TOMBOKTOU.“

 

Llegué y la prueba de cámaras estaba empezada.

 

Supuse que el de blanco era el protagonista y desde un principio me cayó genial. Parecía muy divertido.
Después me enteré que era Frank Grillo y me cayó mejor, hasta que quiso besar a la protagonista.

 

Cuando vuelvo en mí, todo sigue igual. Un tipo de traje blanco que hace moriquetas frente a las cámaras parece acaparar la atención de propios y paparazzi, mientras a mí me cuesta un poco caer en que nadie parece darse cuenta de que estoy ahí. ¿Y mi entrevista de trabajo? ¡Qué despropósito! Hacerme venir desde diez cuadras y no tener siquiera la delicadeza de en mi primer día con el grupo esperarme para arrancar todos juntos (como de hecho la palabra “grupo” indicaría, ¿no?).

Y encima tengo otro problema: al no recordar fehacientemente y ni en lo más mínimo (salvo por lo de gordito) de los rasgos del gordito con el que hablé, se le suma que hay tres individuos muy parecidos. ¡Y ninguno tiene corbata!, madre mía.  Decido entonces hacerme ver. Comienzo a caminar por detrás de cámaras, a paso lento y misterioso, mirando a la cara, de reojo y hasta con la nariz apuntando a oriente a todo el que siento mira no tan para el otro lado. Pocas veces logro establecer contacto visual, y cuando lo hago dura pocas centésimas de segundo, quedando en offside con el gesto facial propio de quien le va a empezar a hablar a una chica en la fila de la farmacia justo cuando se pide una pomada íntima fungicida.

 

El de chaleco era uno de mis posibles interlocutores.

 

Después de una media horita caminando de un lado al otro los 20 metros que hacen al largo del set y preguntándome si están todos chicatos y por eso, o bien no me ven o bien confunden al de traje blanco con el de magníficos rulos, decido encarar a uno de los tres gorditos desacorbatados. Es uno de los cámaras: -“Bonjour, did I speak with you today? -“Whatever is happening, I have nothing to do with that”, me tira con una voz de pito sorprendente para tratarse de un gordito.

Con el fracaso a la orden del día, estoy ávido de una buena sesión de TrancaroLeo que me permita atar hilos y comprender un poco mejor la situación.

 

El preludio de “Un Robote Hollywoodense”.

Desde que llego al Tomboktou, hago todo bien, y sin embargo todo me sale mal: los relojes ¡y hasta el sol! parecen haberse adelantado, de la nada, 40 minutos; una epidemia de miopía se apoderó del recinto haciendo que nadie me reconozca y la voz de pito del gordito opaca por siempre el sentido del Molto Vivace, de la novena sinfonía de Beethoven.

Es obvio que necesito TrancaroLear y por eso procedo a sentarme, unos metros apartado pero a la vista de todos, contra una de las ventanas del restaurante. A cada persona que pasa la miro para ver si me dice algo, pero está claro que no es mi día. Cuando le comento a una señora rubia de rulos que estoy buscando un laburo en la peli, solo atina a decirme que ella trabaja en vestuario y que va a hablar con alguien, pero sin darme mucha bola.

 

Diálogo. La rubia que está de espaldas a la izquierda es con quien hablé.

 

La ropa que usaríamos el día de la filmación (hubo un día de prueba de vestuario).

 

Casi salgo a la cancha con mis converse rotosas. 

 

La decepción crece a cada momento, y yo ahora sólo intento dispersarme un poco delirando con los posts que subo a la página de Facebook del blog. Pero en eso, aparece en escena la protagonista de la película. El día anterior, cuando llegó la comitiva ya me había sonreído por primera vez y ahora, cuando  viene caminando directo hacia la puerta del restaurante y justo cuando está por entrar, se frena y de la nada me dice:

-“Lindos rulos, me gusta tu pelo”, sonriendo.

-“Gracias! -y, ni lento ni perezoso ni mucho menos obnubilado por algo que me diría mi vieja todos los días, prosigo- estoy viajando por el mundo (haciéndome el interesante) y quiero trabajar en la peli”.

-“Ah, buenísimo, tenés que hablar con ese chico, el alto, flaco y de rulos”.

- “Buenísimo, gracias!” y se va sonriendo mientras yo me quedo pelotudizado pensando que la que esta vez me lo dijo no era precisamente mi vieja.

 

Jamie Alexander, quien alguna vez le habría tirado un “me gusta” a Su TrancaroLidad.

 

Y ésta es mi vestuarista, quien no paraba de decirme que estaba “very beautiful” y de presentarme a sus conocidos,
orgullosa, como “su creación”. También hubo tiros. Ampliaremos…

 

Conocer a Badr: la negociación, el caché y mis condiciones como nueva estrella Hollywoodense.

Mientras sigo con la cabeza en cómo la vida me sonríe, se me aparece Badr. Es una especie de Fido Dido, pero marroquí y con onda. Ni bien me ve se da cuenta que soy lo que está buscando para que la cualunqués de la película devenga en éxito de taquillas. Le cuento todos mis grandes logros en 27 años de vida, salvo las dos sonrisas y el “me gusta tu pelo” de la protagonista. Soy cholulo, pero no indiscreto. Sorprendido por cómo combino mi acento y gramática argentina con el vocabulario inglés, aunque no sé si por eso, me contrata de palabra, y no sólo a mí, sino también a “mi amiga”. Me dice que vamos a ser extras y aunque a Aniko no la  vio nunca, es obvio que no se quiere que nada en el mundo atente contra mi protagónico en los extras.

 

Con Badr, el día del rodaje.

 

Badr a las corridas. Tenía una jefe árabe que no paraba de putearlo.

 

El peluquero, quien me parece que también me tenía ganas y con quien tengo una buena anécdota
para el próximo post. (No, no es triple X).

 

Luego de esta breve charla y con el arreglo de palabra pero sin mucho detalle, intercambiamos números telefónicos y arreglamos volver a vernos a la tarde. Me voy entonces a buscar a Aniko para contarle que la protagonista me sonrío, que le gusta mi pelo, que parece una chica simple, que es hermosa, que de seguro los dos odiamos los pequineses, que le gusta mi pelo, y  que acaba de comenzar nuestra flamante y auguriosa carrera como extras hollywoodenses, que sin dudas será prontamente galardonada y condecorada en los Academy Awards y TrancaroLines de Platino.

A partir de entonces comienza una serie de desencuentros. No logramos concretar para volver a encontrarnos con Badr. El primer día cuando me llama le digo que estoy en la punta de la “grande duna” y que si nos podemos encontrar más tarde, dejándolo él para el día siguiente. Desde ese entonces parece estar siempre muy ocupado, poniéndonos al teléfono a su asistente a quien el inglés le resulta “beri dificul”, no atendiendo llamadas, postergando encuentros, y otros muchos etcéteras que generarían en un servidor y su amiga especulaciones horripilantes sobre lo que podría ser el apocalipsis del cine mundial al no estar sabiendo apreciar el talento de una gran estrella y su amiga.

 

El carro de traveling, el helicóptero y el Sahara de fondo.

 

El lugar del set en donde hubiera tirado mucha magia si no me movían…

 

Las pocas veces que logramos establecer contacto nos dice que nos necesita y que el rodaje sería el 1 de marzo, pero lo cierto es que siendo todavía 24, 25 de febrero, nos queda como una semana en el medio y si nos cancela sobre la hora sería otra vez marroquí la sangre que bañe la arena. Pero justo el día que nos vamos al desierto, y estando Pocho La pantera y Cacho Castaña, nuestros dromedarios, ya alistados para ensillarnos, suena el teléfono.

Es Badr. Me dice que el rodaje se posterga para el 2 de marzo y que nos pagarían 800 Dirham. Honestamente, siento que una estrella de mi talla merece mucho más que €80 por un día de trabajo, pero todo sea por darle un poco de punch a una producción Hollywoodense y la oportunidad a Frank Grillo y Jamie Alexander de compartir escena con Su TrancaroLidad. Sin embargo, el tema del 2 de marzo me disgusta un poco. Toda la crew de la película se hospeda en el Tomboktou, mientras que yo sólo piso el recinto para robar Wifi y ver si la protagonista me sonríe otra vez. Le digo entonces que nosotros nos estaríamos quedando en Merzouga una semana más sólo para complacer a Mark y Jamie, y que como mínimo podrían conseguirnos que las dos noches anteriores al rodaje nos hospedemos en el lugar de los hechos. Me dice que lo siente difícil, aunque lo va a intentar. Botón rojo: End.

 

Como toda estrella Hollywoodense, intento imponer mis condiciones. (foto Aniko Villalba).

 

Con el trabajo confirmado, comienzo a cuidar tanto mi cutis como mi pelo. (foto Aniko Villalba).

 

To be continued…

En próximos posts: “Cuando Frank Grillo y Jamie Alexander compartieron escena con Su TrancaroLidad en un rodaje Hollywoodense”, “Rebote Hollywoodense: detalles y pormenores de una historia de amor, sonrisas, pelo e histeria” y “Extra extra: lo que pocos saben sobre la turbia forma en que Aniko me robó el protagónico de los extras”.

 

Tengo un par de llamadas perdidas de Tarantino. Supongo que
se habrá ineteresado en mi trabajo. Por si las moscas, 
ya me estoy haciendo un book de “Bad Motherfucker”.
(foto Aniko Villalba).

 

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About ANDI

Cuando terminé la secundaria le dije a mi viejo que quería irme un año de viaje. "Estás en pedo!", replicó. Nueve años más tarde renuncié a mi trabajo, armé la mocha y empecé un blog. Hoy viajo por el mundo improvisando destinos, conociendo otras culturas, apasionado con la fotografía y abierto a nuevas experiencias y amigos. Hago lo que me place y lo comparto con todos. Y como como quiero vivir de eso, he aquí TrancaroLa poR el muNdo.

12 Responses to “Cómo conseguí el protagónico de los extras en un filme hollywoodense rodado en el Sahara.”

  1. On March 7, 2012 at 21:47 Aniko responded with... #

    Tengo varios comentarios al respecto:

    1. Cuando me dijiste lo de la peli yo te dije “¡Mirá si nos contratan de extras como en Bollywood! Me dijeron que en la India caés en Bollywood y algún papel te dan”, a lo que vos me respondiste con tu mejor cara de “estás loca, como mucho nos contratan de tiracables o de barrenderos”.

    2. Estallé con “en una hora y veinte -enfatiza- estaré dando vueltas por acá, buena gente, bienvenido, amigo” y la gente en el restaurante me miró como si estuviera medio chiflada.

    3. No entendí lo del árbol genealógico.

    4. Badr es Fido Dido, tal cual.

    5. ¡Yo no te robé ningún protagónico! Dejá de chamuyar. El director ME ELIGIÓ para salir en primer plano hablando con el protagonista, algo que TUS RULOS no lograron, así que ahora estoy pensando que probablemente te dijeron que sí, que podías ser extra, cuando me conocieron a mí. Si no, atá cabos: Badr te evadía, no te atendía los llamados, te boludeó durante casi una semana hasta que, oh casualidad, me conoció en persona, 5 minutos después nos sacó una foto a cada, 15 minutos después nos dijo que estábamos contratados, un día después estábamos haciendo prueba de vestuario y al día siguiente ya estábamos rodando. No sé eh…

    6. ¡Dátiles, Batman!

    • On March 7, 2012 at 22:00 ANDI responded with... #

      jajajaja!

      0. me encanta cuando te enojás.

      1. Puede ser lo de Bollywood.

      2. Jaja, yo también cuando se me ocurrió, te dije que era un buen chiste.

      3. ns/nc

      4. Mal.

      5. Falacias. Puras Falacias. Ya veremos en el próximo post cómo se dieron los hechos. Muy mal que andes adelantando parte de la historia que todavía no conté, pero no importa.

      Lo cierto es que hasta tu vieja confía más en la versión TrancaroLa poR el muNdo porque todos sabemos que es el blog QUE NO CENSURA NADA! Y, además, siempre decís lo mismo: comentás para atajarte, como en el post de Bravo, y después me terminás dando la razón. Siempre te vaticino todo lo que pasa: si no acordate de Moha, el extra marroquí de turbante amarillo, el doble de Frank Grillo, y muchos otros, ja. Me hacés acordar a la publicidad de sprite.

      CONCLUSIÓN: claro que esta peluca fue la causante de todo nuestro estrellato Hollywoodense!

      6. El mozo se acaba de llevar los dátiles y ni los probé.

      • On March 7, 2012 at 22:39 Aniko responded with... #

        jajaja no me estoy atajando de nada! solamente quiero que tus lectores sepan la verdad! basta de engañar con eso de que “ay, yo no censuro nada”, vos no sólo no censurás: directamente EXAGERÁS (y hacés que mi mamá se crea todo lo que decís y me escriba desesperada, preocupadísima por cosas como la tormenta de tierra que no fue tal). Te doy la razón en lo de Moha, el del turbante amarillo (y sus frases que querían ser ingeniosas como “el té bereber”), pero con el doble de Frank Grillo todavía no estoy segura y quisiera saber a quiénes incluye “y muchos otros” porque evidentemente me perdí de algo.

  2. On March 7, 2012 at 22:20 cabar responded with... #

    jajaaaaaa grossa historia!!!!! quierola de los tiros con la vestuarista!!!! y con el peluquero

  3. On March 7, 2012 at 23:02 Marie responded with... #

    Genial!!!!!!!!
    Y si fuera el guión de vuestra próxima peli…. eh?????!!!!!!! ;)

  4. On March 7, 2012 at 23:40 Juankio responded with... #

    Bravo!! a brindar por el éxito! tienen que pedir caché como dueto melodramático que garpa mas..
    jaja genial la alternancia de historia notoria con desopilancia, risas sin final
    las fotos del Sahara, ese cielo, un manjar

  5. On March 8, 2012 at 10:50 Sandra responded with... #

    Buenisimo!!!!!
    Gracias por compartir, dan ganas de estar ahí!!!!

  6. On March 8, 2012 at 13:21 maru responded with... #

    Propongo “titanes en el ring” (desert version), titulada “Martín Caradagián vs, La Momia”, pero loco no se peleen ahora para ver quién es Caradagián eh! Los queremos a los dos por igual, con sus vicisitudes viajeras e idionsincrasia :0)

  7. On March 9, 2012 at 22:32 diegol responded with... #

    Bien ahí, tirando siempre las redes para pescar lo que sea.
    Retroceder nunca, rendirse jamás.

  8. On March 11, 2012 at 19:43 Guille responded with... #

    Toda una actuación actuación genial la tuya ! grosso! adiante boy!

  9. On January 5, 2014 at 17:36 Sol responded with... #

    Hermosa experiencia! Aunque Aniko suena mas convincente en sus comentarios, creo que ambos son unos grosos porque mas allá de todo, se animan a ir por mas y a cumplir sus sueños “Que la vida nos guíe” esa es la actitud, sigan inspirándose cada día mas

    • On February 8, 2014 at 23:39 ANDI responded with... #

      jajaja más convincente? Qué comentarios! Nunca va a confesar que me robó el papel! Ya me vengaré muejejeje

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