De dónde vengo

 

Andi, los lectores. Los lectores, Andi.

 

Cuando conocés a alguien de lo primero que te ponés a hablar es de lo que trabajás. Parece ser el tópico más a mano para entablar una conversación con un sujeto que nunca antes habías visto y de quien sabés nada, salvo, tal vez, que es bastante narigón.

Pero resulta que después de un largo rato de desenfundar uno tras otro todos los pergaminos que cosechaste a lo largo de tu carrera, y apoyándote en ellos, te sentís un poco más confiado para empezar a merodear temas más importantes, pero también más incómodos, como por ejemplo, lo que soñás para tu vida. Más importantes porque son temas que te tocan en lo profundo, y que hablan de vos. Y más incómodos, porque son temas que te tocan en lo profundo, y que hablan de vos.

Porque es muy fácil decirle a alguien que sos físico nuclear y que ganaste tal o cual premio. Lo peor que te puede pasar, es que esa persona odie a los físcos nucleares. Pero vos ganaste tal o cual premio. Entonces, vos y tus pergaminos se siguen sintiendo maravillosamente bien, resbalándoles a ambos la opinión del Sr. Nariz. Total, sos físico nuclear y ganaste premios, tenés pergaminos.

En cambio, cuando le decís a alguien que tu más más sueño, aquello a lo que le ponés toda tu pasión, es la investigación científico-mecánica del corrugado del bicho bolita y todos sus relativos menesteres, corrés el serio peligro de quedar en offside, de que la persona con la que hablás te regale su mejor sonrisa falsa a cambio de que no percibas los otros miles de gestos de desaprobación que todo lo relacionado a la investigación científico-mecánica del corrugado del bicho bolita le provoca al resto de su narigona cara. Y si el peligro deja de ser una amenaza, es decir, si esto sucede, te toca en lo más interior de tu ser. Porque en estos aspectos de la vida, no existen los pergaminos.

Es por esto, y porque “oficialmente estaría desocupado”, que voy a empezar mi presentación contando qué sueño para mi vida. Oficialmente desocupado es una forma de decir, aquélla con la que describiría mi situación la mayoría. Pero no yo. Prefiero decir que me estoy ocupando de hacer mi sueño realidad, y de ser feliz.

Para eso me fue necesario tomar una gran decisión: dejar de ver cada mañana en el espejo del ascensor de una agencia de publicidad/oficina una de las caras más tristes que vi en mi vida, y que casualmente era la mía cada vez que llegaba a un lugar en el que pasaba gran parte de mi día (y muchas veces también de mi noche). Fue una decisión difícil. Durante mucho tiempo soñé con ser un gran publicista. Pero lo que nunca había soñado era que la publicidad se transformara en mi vida, y mucho menos que ésta se desarrollara, en su mayoría, inmerso en un box de 2×2 sin ventanas, y en el cual lo más “divertido” para hacer era mirar videos de youtube mientras te dolía la espalda por estar sentado todo el día.

Fue una decisión difícil, pero la tomé. Y a la semana me compré un pasaje a Nueva Zelanda. Y como es desde chico que sueño con conocer Australia y Nueva Zelanda, tuve un montón de tiempo, algo así como 20 años, por decir un número, para sumarle a mi sueño de chico, un montón de otros destinos.

Es así como ahora, a los 26, se me dio por soñar con vivir recorriendo el mundo. Pero como de recorrer el mundo a secas no puedo alimentar más que mi espíritu, voy a intentar que me paguen por eso. Por viajar, por contar lo que veo cuando viajo, por describir lo que me pasa cuando veo esas cosas que nunca antes había visto y por reflejar cómo eso que me pasa me hace pensar de maneras que tal vez antes nunca había pensado. Y es por eso que empiezo este blog, también es por eso que todo aquel que quiera sponsorearlo está invitado a hacerlo. Porque puede sonar pretencioso, pero si no lo intento nunca lo voy a averiguar. Y lo bueno es que cada vez que pienso en lo que estoy haciendo, no puedo más que sonreírme a mí mismo.

 

Con un amiguito, en la entrada a Angkor Thom, Angkor Wat, Camboya.

 

Y para los que no podrían dormir sin saber acerca de “Mi Yo Oficial”, les cuento, rápido.

Estudié Comunicación en la UBA, la hice muy rápido y muy lento a la vez. Muy rápido porque cursé toda la carrera y aprobé todos los finales antes del tiempo estipulado. Y muy lento, porque todavía no hice la tesis. O sea que más que “a la vez”, fue muy rápida y muy lenta a la no vez. O no a la vez. En fin.

También hice La Escuelita (para creativo publicitario), guioné dibujos animados para Pepsico Méjico, trabajé en agencias 2 años y medio (DRAFTCB y Ogilvy), de los cuales puedo rescatar dos grandes logros profesionales: uno, junto con Agus, mi dupla, ganamos (con este comercial) un concurso cuyo premio era viajar a Cannes a representar a Argentina en lo que sería algo así como “el Mundial Sub-29 de la publicidad” (Cannes Young Lions Competition, en el marco del Cannes Lions Festival, el más importante del mundo).

Y dos, me cagaron groso como nunca antes me había cagado alguien. ¿Qué le veo a esto de logro profesional? Que tenía sólo dos años de carrera, y que no me cagó cualquier boludo, me cagó Agulla. Y como esto es realmente groso, junto con Agus decidimos contárselo a todo el mundo, a través de este blog.

Además, como muchos otros chicos, quise ser futbolista. Aunque como no tantos, lejos de pretender ser el que hacía muchos goles y la hinchada lo quería, me hubiese conformado con volar como el Mono Navarro Montoya para evitarlos, y que la hinchada me quisiera. También quise ser ajedrecista, participé en torneos un fin de semana tras otro, llené una repisa de trofeos, hice llorar al campeón iberoamericano de mi categoría por ganarle con jaque mate de peón y hasta fui socio del Club Argentino de Ajedrez. Increíble. Pero no tan increíble como que se me venga a la mente, así porque sí, que como me gustaban las matemáticas también quise, de chico, ser contador, algo que ahora haría sólo después de morirme de aburrimiento.

Otro de mis pasatiempos fue soñar con ser wakeboarder profesional. Venía muy bien encaminado, pero una serie de hechos, como, entre otros, varias perforaciones del tímpano izquierdo, hicieron que de a poquito vaya transformándome más en soñador que en profesional. Sin embargo, doy clases más o menos desde los 18, y gracias a esto pude viajar a varias partes del mundo. Cosa que pienso seguir haciendo, lo más que pueda.

 

Subiendo al crucero Porthmouth-Santander, con mi bici de Amsterdam y mi traje a medida de Hoi An, Vietnam.

 

FICHA TÉCNICA:

Alias: Pibe, As Pibersen, Ó pibe, The Kid, Ó Pibe San, Pibenku.
Edad: 26
Se dedica a: Viajar por el mundo escribiendo un blog y sacando fotos; y a soñar con vivir de eso.
Planea viajar: En principio 1 año
Itinerario posible: NZ, Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia, Singapur, Indonesia, Australia, Fiji, Samoa, India y demás.
Frase célebre: La concha de la lorennnnnnnnnnnnnn!
Comida favorita: Milanesas con fideos, Asado, Capeletunos (de La Juvenil)
Abajo: Chocolate Suizo
Arriba: Banana Split (con mucho dulce de leche)
Dato de color: Me dan miedo los aviones y por eso cada vez que viajo llevo conmigo un combo de pastillas de colores con nombres raros. Siempre las llevé, pero nunca las probé. Así que no sé qué es lo que hacen: si me duermen, me tranquilizan o hacen que todo me importe menos que de costumbre. De todas formas, en caso de tener que vivir la aventura de caer desde 30 mil pies altura, creo que por más mágicas que sean las pastillitas, me despertaría, y acto seguido, les puedo asegurar que estaría más intranquilo que nunca. Tal vez por eso nunca las tomé. Y porque aunque puedan hacer que todo me importe menos que de costumbre, me gusta más la cerveza gratis.

 

Una de las tantas fotos increíbles que tengo del viaje. Las otras, en el blog... (Mt. Maunganui, NZ).


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